El famoso Turner Prize celebra un año más la que se ha convertido en una de las citas imprescindibles de la temporada, la muestra que reúne las propuestas de los nominados candidatos al citado premio que, recordemos, han de ser británicos menores de cincuenta con una trayectoria y una visibilidad suficientemente consolidada. En esta ocasión los elegidos fueron Karla Black, Martin Boyce, Hilary Lloyd y George Shaw. Pero lo más llamativo de esta edición es que por primera vez los Turner abandonan su privilegiado emplazamiento en la Tate Britain para desplazarse hasta el BALTIC Centre for Contemporary Art en la localidad de Gateshead. Una nueva sede cuya elección viene provocada por la necesidad de dar otra orientación a los premios, ya no están reservados a ciertos círculos londinenses sino que cada vez es más frecuente nominar a creadores de otras poblaciones inglesas o escoceses, pero que también denotan cómo el sistema del arte inglés y en concreto este galardón, con el paso de los años, ya no es lo que era cuando nació en 1984.