La poetisa norteamericana Sylvia Plath (1932-1963) abandonaba este mundo un frío invierno de 1963. Como todos los que mueren jóvenes, se consagró entonces en el olimpo de los grandes talentos perdidos. Lo hizo por su faceta de escritora y, sin embargo, tiempo antes Plath se había dedicado al arte que nunca abandonó del todo incluso aunque fuera como afición. Prueba de ello son los dibujos que pueden verse, por primera vez, en the Mayor Gallery, una selección de apuntes, bocetos y también pinturas que realizó durante su luna de miel por España y Francia cuando celebraba su entonces feliz matrimonio con Ted Hughes. Callejones, cafés, terrazas, objetos… el imaginario privado de la artista ejecutado en blanco y negro, sus recuerdos plasmados en papel y a disposición de todos los que viajen a Londres antes del 17 de diciembre.