Un grupo de músicos de la Orquesta de Concierto de la BBC interpreta una banda sonora creada por la reconocida compositora Anne Dudley. Gestos visibles, dramatizados, todo aspaviento que requiere la ejecución musical es poco; y un sonido perfectamente audible, pero sólo hay algo que, aparentemente, falla: ninguno de ellos posee un instrumento. Están desprovistos de los objetos que a ellos les proporcionan valor y seguridad. Esta es la base de la obra Suspiro (Sigh, 2008) de la artista británica Sam Taylor-Johnson y que, del 8 de septiembre al 11 de diciembre, se expondrá en el Guggenheim de Bilbao. Esta instalación se compone de ocho proyecciones en la que los músicos interpretan la pieza musical durante más de 8 minutos. Precisamente, Anne Dudley se inspiró para crear su obra en la serie Fantasmas (Ghosts, 2008) de Taylor-Johnson. A su vez, éstas fotografías tienen su punto de partida en la novela clásica Cumbres borrascosas. Desde que la británica comenzó su carrera ha profundizado en las emociones humanas, en las más crudas, en la cara B del ser humano, para aislar dichos sentimientos y presentarlos de manera fragmentada.

(Suspiro (Sigh): Sam Taylor-Johnson, en el Guggenheim de Bilbao. Del 8 de septiembre al 11 de diciembre)