Tras la monumental exposición de paisajes que realizó David Hockney en el Museo Guggenheim Bilbao en 2012, el mismo centro acoge un conjunto de 82 retratos y 1 bodegón del artista británico, quien retoma el retrato desde una mirada creativa renovada y ofrece una visión íntima de las personas que se han cruzado en su camino a lo largo de los últimos años en Los Ángeles.

Las obras, que son todas del mismo tamaño, fueron pintadas cada una de ellas en un marco temporal de tres días. La composición se repite en todos ellos: el modelo sentado en la misma silla e iluminado por la brillante luz del sur de California ante un fondo azul intenso. David Hockney concibe estos retratos de forma colectiva, como un solo corpus artístico que, en esta ocasión, se muestra como una instalación que conforma un recorrido cronológico que nos permite acercarnos, más allá de a los personajes retratados, a la psicología del propio artista. Entre los modelos, todos ellos cercanos a su círculo de amigos y familiares, se encuentra la propia comisaria de la muestra Edith Devaney, el artista John Baldessari y otros comisarios y galeristas como Larry Gagosian.

Es precisamente la unidad y la homogeneidad visible en los retratos de David Hockney lo que acentúa las diferencias entre los distintos modelos, permitiendo que sus personalidades surjan del lienzo con una cálida inmediatez. Asimismo, la presencia del bodegón, marca el contrapunto de la muestra y hace referencia a uno de los modelos que no pudo asistir a la cita con el artista. La comisaria de la galería, también modelo en esta serie de retratos, explica cuál era el método de trabajo del artista. La primera fase, la más intensa, es la del dibujo en carboncillo que Hockney trazaba directamente sobre el lienzo imprimado consiguiendo fijar la pose del retratado. Una vez completado el dibujo, se enfrentaba al retrato mediante pintura acrílica, un medio que el artista no había utilizado en veinte años. A pesar de estar hechos en apenas tres días, el proceso de elaboración de los retratos es sumamente físico pero consigue, al mismo tiempo, transmitir una enorme sensación de fluidez para quien tiene la oportunidad de observa a Hockney trabajar.

(David Hockney: 82 retrato y 1 bodegón en el Museo Guggenheim Bilbao. Del 10 de noviembre al 25 de febrero)