En 1909, Filippo Tommaso Marinetti publicó el Manifiesto Futurista, una exaltación de la vida moderna, el progreso, la maquinaria “Queremos cantar el amor al peligro, al hábito de la energía y a la temeridad” explicaba. Lejos de ser una corriente artística totalmente novedosa, el futurismo bebía de otros dos movimientos anteriores que la Fundación Mapfre presenta en diálogo.

El nacimiento del arte moderno italiano se remonta al Divisionismo, concrentrado en el estudio del color y la luz – como la obra de Giacomo Balla-  siempre puestos al servicio del mensaje y por otro lado, que aúnaba la teoria del color, siempre luminoso, con el puntillismo francés. La temática recaía en los más desfavorecidos y marginados de la sociedad. La exposición cuenta con 78 obras de autores como Giovanni Segantini, Gaetano Previati, Emilio Longoni, Umberto Boccioni o Gino Severini que convivieron entre ambas corrientes de una forma única.

(Del divisionismo al futurismo. El arte italiano hacia la modernidad. Fundación MAPFRE. Desde el 15 de febrero hasta el 5 de junio de 2016)