El triste fallecimiento de la actriz Elizabeth Taylor ha tenido consecuencias en el mercado del arte: la mítica serigrafía sobre lienzo Liz #5que realizó Andy Warhol de la actriz en 1963, ha aumentado su valor en el mercado siendo una de las primeras veces que una obra se revaloriza por la muerte del representado en vez del artista. Este cuadro ya contaba con un pasado intenso y una fuerte vigencia en los medios cuando en 2001 el actor Hugh Grant lo compró, borracho, por 2 millones de libaras en una subasta de Sotheby´s. Seis años después, en 2007, Grant volvió a sacarlo a la venta y entonces Liz se adjudicó por 12 millones de libras y ahora, tan sólo 4 años después, su nuevo valor podría alcanzar los 18 millones de libras en la subasta que realizará, próximamente,Phillips de Pury en Nueva York. La muerte sea de quien sea, en el arte, sigue siendo lucrativa.