Puede que a muchos el nombre de Erich Weiss no les diga nada, pero si hablamos de Harry Houdini todos tendemos a relacionarlo con el escapismo y la magia, incluso con el espiritismo. Nacido en 1874, Weiss comenzó desde muy joven a trabajar en el mundo del espectáculo a través de distintos circos. Con la edad de nueve años formó su primer circo en el que desarrollaba espectáculos de contorsionismo y trapecio, pero no fue hasta la edad de trece años, cuando su familia emigró a Nueva York, cuando cambió su nombre y su vida. Para comprender quien era Houdini antes tenemos que conocer una de las figuras que marcó la transformación de Weiss, Jean Eugène Robert-Houdin.

The Memoirs of Robert-Houdin, Ambassador, Author, and Conjuror, Written by Himself es un libro de caracter biográfico que narraba las historias del mago Houdin, cuando dicho libro cayó en manos de Weiss, este rapidamente ensalzó la figura del ilusionista francés a la categoría de ídolo. De este modo, Weiss cambió su nombre por Harry Houdini a modo de guiño, nombre que ha día de hoy todos relacionamos con el arte del escapismo. Su vida, desde este momento, se transformó. El otro gran momento que marcó su vida se remonta a la muerte de su madre, momento en el que comenzó a iniciarse en el campo del espiritismo. No olvidemos aquella sesión en la que junto a Sir Arthur Conan Doyle -creador de uno de los detectives más famosos de la literatura, Sherlock Holmes- y la mujer de este, intentaron contactar con la difunta madre del húngaro a través de un código secreto que Houdini había establecido años antes con su madre, cuando esta vivía. Ante la imposibilidad de establecer una conexión con el mundo de los muertos, este comenzó una persecución contra el mundo de lo paranormal, desacreditando a todo aquel que afirmase manejarse en el espiritismo.

Metamorfosis, juegos de esposas, ilusionismo…las técnicas y trucos de Houidini eran cada vez más difíciles, cada vez más espectaculares y su fama crecía junto a la innovación de su magia. Fue tal su interés en este mundo, que ante su muerte, en 1926, estableció un último gran truco de magia. Estableció diez palabras clave que sólo dio a conocer a su esposa, y reto a todos los espiritistas a que, una vez muerto, alguno de ellos consiguiera contactar con el para que le facilitara ese código secreto.

Si es cierto que su trucos eran asombrosos, su figura lo era aún más. Y es justamente ahí donde Espacio Fundación Telefónica presenta Houdini, las leyes del asombro, exposición que, a través de la figura del escapista, repasa la historia de la magia. Desde la magia de barracas hasta las grandes ferias, teatros o la magia en la calle. Esta muestra se divide en seis apartados, desde los freak shows, las ilusiones ópticas, el espiritismo… y tu, ¿Crees en la magia?

(Houdini. Las leyes del asombro. Fundación Telefónica. Desde el 10 de febrero hasta el 28 de mayo de 2017)