Para celebrar los 50 años del Museo Diego Rivera Anahuacalli, se presenta el trabajo de la artista francesa Prune Nourry, Las hijas de terracota, por primera vez a México, para cerrar el año.
La exposición consiste en 108 piezas de barro inspiradas en la estética de las figuras de los Guerreros de Xian, creadas con la ayuda de artesanos chinos; además de piezas de bronce, fotografía y vídeo del proceso.
Para esculpir las figuras, Nourry tomó como modelos a ocho niñas provenientes del campo, que es la región en donde más discriminación hay, y a partir de estos ocho modelos, creó a las cien restantes. El ocho es una cifra con mucho significado en la cultura China, porque es el símbolo del infinito y el de la suerte.
Las piezas fueron creadas con el fin de protestar contra la desigualdad sexual que se vive en China, como la preferencia por el sexo masculino. Nourry decidió profundizar en esta cuestión mediante la representación de los millones de niñas que nunca nacieron, o como les llama: “las hijas perdidas de China”.
Lo más curioso de esta visita es que será México el último país que estas piezas verán antes de regresar a China, donde serán enterradas hasta el 2030, imitando el rito al que se sometieron los Guerreros de Xian, que fueron sepultados en el mausoleo del primer emperador de China, Qin Shi Huang. Las únicas figuras que no serán enterradas serán las ocho originales, que Nourry ha decidido vender a coleccionistas con el objetivo de recaudar dinero que irá destinado durante un periodo de tres años a la educación de las ocho niñas que sirvieron como modelos. (Las hijas de terracota. Prune Nourry, Museo Diego Rivera-Anahuacalli, México, D.F. Del 30 de octubre al 30 de noviembre).

Imagen: Prune Nourry. The terracotta daughters, 2014.