Erwin Olaf  (Holanda, 1959) ha trabajado en publicidad para grandes marcas -Diesel, Nokia, Nike, Levis, BMW… – con un éxito arrollador. Sus imágenes son ante todo una historia concentrada, una fotografía que esconde una narrativa y sobre todo, son insinuaciones. El espectador deja volar la imaginación hasta interpretar una fotografía extraordinariamente cuidada, con personajes y espacios minuciosamente pensados. Personajes que transmiten desolación, extraños e incluso perversos.

El Museo de Arte Contemporáneo de Málaga ha seleccionado un conjunto de 63 obras del fotógrafo holandés para la exposición Celda de Emociones, un recorrido por los últimos diez años de su obra. Esta muestra, comisariada por Fernando Francés, incluye varios videos y una instalación sobre el autor.

Erwin Olaf

Ante todo la estética de Olaf no pasa desapercibida. Desde que su serie Cheeseman (1988) le encumbrara con el Young European Photographer, las emociones, la plasticidad el cuerpo humano, como la serie del ballet nacional de Holanda, sus retratos, campañas de moda, bodegones, se transforman en fotografías que bien podrían ser cuadros barrocos como Les Derniers Hosneurs Rendus. Olaf, entre el fotoperiodismo y la fotografía de estudio, crea escenarios y situaciones tragicómicas, provocadoras y capaces de decirlo todo con enorme sutileza. Buenos ejemplos de ellos son las series Waiting, Berlin o Grief, con una estética de los cincuenta y en la que la mujer es la protagonista.

En 2011 recibió el Premio Johannes Veremeer, el máximo reconocimiento artístico en su país natal. Ha expuesto su obra en numerosos museos como el Bilbao Art Centre, Stedelijk Museum de Amsterdam, The Hague Museum of Photography, Museum of Modern Art, Moscow entre otros. En 2013 fue elegido diseñador para la moneda del euro en Holanda.

(Celda de Emociones. Museo de Arte Contemporáneo de Málaga. Desde el 29 de enero hasta el 1 de mayo de 2016)