Lo que a simple vista parece un pájaro, es en realidad un ruiseñor, símbolo de la eterna juventud y la belleza inmutable que guarda tras de sí una historia: Las cenizas del ruiseñor, además de ser el título de esta exposición, es la pieza en la que el artista español Santiago Ydáñez (Jaén, 1969) se ha basado para la muestra Restaurada II en el Museo Lázaro Galdiano.

Se trata de una urna funeraria de mármol del siglo XVI que perteneció al Cardenal Camillo Massimi y al Marqués del Carpio, embajador de Carlos II en Roma, que a simboliza la relación profunda y única entre los seres humanos y los animales. Ambos, al igual que los paisajes, son las inspiraciones de Ydáñez para reinterpretar  muchas de las obras de la colección del museo. Para esta muestra, Ydáñez ha tomado como referencia obras como La entrada en el Arca de Noé de Brueghel “el Joven” o Campesinos a la entrada de una gruta, La Buenaventura de David Teniers.

Un total de 50 obras, entre las que se incluyen el conjunto de libros que conectan con el interés bibliográfico de Lázaro Galdiano. Comisariada por Rafael Doctor Roncero, el pintor Santiago Ydáñez  lidera Restaurada II, un proyecto que nació en 2014 con el objetivo de revisar y redifundir la colección del Museo Lázaro Galdiano. La primera edición estuvo representada por Enrique Marty (Salamanca, 1969), quien sacó 16 lienzos a la calle, convirtiendo a los transeúntes en espectadores espontáneos. La muestra será itinerante por sedes de AEDIC.

(Las cenizas del ruiseñor. Museo Lázaro Galdiano. Desde el 4 de febrero hasta el 14 de mayo de 2016.)