Desde la rama del ciprés dormido / el dulce ruiseñor canta a la luna / y la invita a bajar hasta su nido. / Ya ves qué casto amor tan sin fortuna…, / y eso que el ruiseñor, en un descuido, / puede llegar volando hasta la luna. Con estos versos aludía al ruiseñor el escritor panameño Ricardo MIró en uno de sus poemas. Lo cierto es que este ave, y más en concreto su canto, ha sido objeto de inspiración en muchos artistas a lo largo de la historia. Poetas, músicos, fotógrafos, pintores… todos han sucumbido alguna vez a mostrar la belleza del paseriforme, de cuerpo pequeño y pico fino. Así lo demuestra el pintor español Santiago Ydáñez en la primera exposición individual que realiza en la Ciudad de México y que está comisariada por Rafael Doctor. Las Cenizas del Ruiseñor se puede ver desde el 9 de febrero hasta el 23 de abril en el Centro Cultural de España en México, una muestra organizada en colaboración con el madrileño Museo Lázaro Galdiano, ya que las piezas que se exhiben pertenecen a la colección de dicha institución. En los últimos años, Santiago Ydáñez se ha convertido en uno de los pintores más destacados del panorama artístico español, posee un lenguaje propio que está en evolución constante y que le ayuda a abordar “la pintura figurativa desde lo gestual y lo fotográfico al unísono”, tal y como apunta Rafael Doctor. Comenzó a finales de los años 90 explorando el ámbito humano, su rostro, las expresiones faciales de los individuos… pero al cabo de un tiempo viró su trabajo a la investigación del género paisajístico y animal.

En Las cenizas del ruiseñor el espectador puede percatarse precisamente de eso, de la mirada del artista puesta sobre los paisajes, los animales y la combinación de ambos a través de la contemplación y la reinterpretación. Para esta exposición Ydáñez se ha centrado en algunas obras históricas como La entrada en el Arca de Noé de Brueghel, El Joven; Campesinos a la entrada de una gruta / La Buenaventura de David Teniers; o la pieza Urna cineraria de un ruiseñor, esta última de vital importancia y que da nombre a la muestra. Urna cineraria de un ruiseñor data del siglo XVI y albergó en su interior las cenizas de un ruiseñor que deleitaba día tras día a la noble Licinia Philomena. Este hecho denota el amor entre un ser humano y uno no humano, animal. Rafael Doctor comisaría esta exhibición que forma parte del programa Reinterpretadas, un proyecto por el que reconocidos artistas se implican en el conocimiento y reinterpretación de las obras de la Colección Lázaro Galdiano. Una exposición que va en sintonía con la plataforma que Doctor creó el año pasado, Capital Animal, y que busca unir arte, cultura y pensamiento para hablar de los derechos animales.

(Las cenizas del ruiseñor, Santiago Ydáñez en Centro Cultural de España en México, Ciudad de México. Desde el 9 de febrero hasta el 23 de abril de 2017)