El paso del tiempo continua inexorablemente su camino sin detenerse y dejándo sus huellas tras de sí. Sin embargo, la vida y la muerte parecen convivir en la obra del fotógrafo Roberto Botija, quien se adentra en un pasado que se mantiene en el presente. La Casa de la Imagen en la Rioja expone Tiempo Suspendido, una muestra paradójica de Botija (Bilbao, 1953).

Roberto Botija.

Su trabajo como decorador de interiores le ha llevado a trabajar en revistas de arquitectura como la Werx Bahuen + Wohnen y no es de extrañar su fascinación por los objetos y su utilidad. En este caso son las naturalezas muertas las que centran su atención. El movimiento de las hojas, ramas y demás elementos queda insinuado y atrapado en las instantáneas de Botija. Una relación paradójica entre la vida y la quietud. “Me interesa ese tiempo que está presente pero que ha dejado de transcurrir. En definitiva, el tiempo suspendido, still life. Y las cosas que existen y están ahí solo porque el fotógrafo las ha colocado, no tanto por su cualidad formal, sino por su densidad simbólica” explica el fotógrafo.

(Roberto Botija . Tiempo Suspendido. La Casa de la Imagen, Logroño. Desde el 13 de mayo hasta el 28 de junio de 2016)