Isidoro Valcárcel Medina (Murcia, 1937) es uno de esos artistas que abarcan cualquier disciplina, cuya reflexión sobrepasa los soportes y se muestra de múltiples formas. Quizá esto venga de su primera formación en Arquitectura y Bellas Artes, aunque no los finalizó. Alejado de los aspectos comerciales del arte y teniendo una actitud comprometida como bandera, Valcárcel Medina desarrolla su trabajo con quietud, casi en silencio, pero con gran fuerza expresiva, rigor y coherencia. En el libro que ahora publica Ediciones de la Universidad de Castilla-La Mancha, Un nuevo modelo de Universidad, Valcárcel propone la institución ideal; no tanto por ideal como perfecta sino como idea, como proyecto en ciernes, como algo a desarrollar. ¿Podría darse un modelo de Universidad construida en torno a la autorreflexión constante? ¿Puede ser el centro la idea de que la Universidad se desarrolle como experiencia artística, como lenguaje de los lenguajes?. Valcárcel propone toda una creación universitaria, con un edificio tentacular, con puertas al cabo de cada tentáculo, sin comunicación interior y obligando al que quiera pasar a salir fuera. Las clases que el artista propone tienen una duración según lo deseado, “en armonía con el deseo de cada alumno”, y las titulaciones confirmarían el paso por la institución sin especificar la carrera elegida. Propuestas, ideas, idealizaciones que Valcárcel propone desde su universidad, basada en el saber, en el aprender y en el querer conocer. Un libro de rápida lectura pero profundas reflexiones que no puede faltar en la biblioteca de nadie. (Isidoro Valcárcel Medina. Un nuevo modelo de Universidad, Ediciones de la Universidad de Castilla-La Mancha, 31 páginas. 3 euros. En Cataclismo Libros de Arte).