El debate sobre la autonomía del arte reaparece en este último ensayo de Canclini, en el que el autor parte de un hecho consumado: la apropiación e integración por parte de las grandes corporaciones financieras de buena parte de las estrategias de la cultura. Desde ahí, Canclini analiza las habituales tensiones entre la consabida autorreferencialidad del arte y la puesta en práctica de nuevas herramientas relacionales, para apostar por el desarrollo de una “autonomía estratégica” que nos permita servirnos tanto del discurso tautológico de la teoría del arte como de la hibridación de los estudios culturales. Su objetivo: reubicarnos en un nuevo paradigma escritural que nos permita movernos tanto por el interior como por el exterior los habituales marcos de representación e inscripción del arte de nuestro tiempo.