Murió a los 34 años. Pero antes, en tan solo siete años, realizó una gran producción que lo ha llevado a convertirse en unos de los artistas clave del pasado siglo y una figura importante del neodadaísmo, movimiento que surge en contraposición al expresionismo abstracto y del que el mayor exponente fue el estadounidense Robert Rauschenberg. Klein comenzó realizando pinturas monocromáticas, trabajos muy reconocidos del artista, en las que destacaban los colores rosa, dorado y azul: el primero hace referencia a los rosacruzes y el segundo a la unión entre lo material y lo espiritual; pero, si por algo destaca el francés, es por el uso del azul. “El azul es lo invisible haciéndose visible”, declaró el propio Klein. Un azul intenso que lo llevó a crear el International Klein Blue, IKB, pero que nunca patentó porque no deseaba obtener beneficio económico de ello. Además de sus pinturas monocromáticas con las que jugaba con los rodillos, esponjas y el azar a la hora de aplicar el color; Klein también realizó esculturas, antropometrías, cosmogonías, hizo trabajos inmateriales, con fuego, relieves, e incluso es considerado como uno de los precursores de la performance.

Ahora, la obra de Yves Klein llega por primera vez a Argentina a modo de retrospectiva en Fundación Proa y que podrá verse desde el 18 de marzo al 31 de julio. La exposición, comisariada por Daniel Moquay, muestra 70 piezas del francés incluyendo algunas de las más emblemáticas como: sus primeras pinturas monocromáticas de 1955, monocromos azul ultramarino saturado, las pintura de fuego, las Cosmogonías de lluvia y viento, las series de Esculturas Esponjas y las obras en oro. Sus Antropometrías realizadas públicamente, el famoso Salto al Vacío (fotografía en la que aparece Klein arrojándose desde la venta de una casa) o el proyecto de iluminación del Obelisco de la Plaza Concorde también integrarán la muestra junto a documentos, registros, escritos y archivos del artista que complementan la exhibición para una completa retrospectiva del autor que ayude al espectador a comprender su obra y su modo de trabajo. Parte importante del trabajo de Klein también es su concepción de que “la idea como obra de arte es más importante que la propia obra material”. Esto le llevó a experimentar con fuego, lluvia o viento. Utilizando soportes pintados al aire libre en el que los agentes atmosféricos eran fundamentales para el resultado final de la pieza.

(Yves Klein. Retrospectiva en Fundación Proa, Argentina. Desde el 18 de marzo hasta el 31 de julio de 2017)