El pasado viernes 25 de noviembre falleció el controvertido fotógrafo David Hamilton en su domicilio de París. Inspirado en la Lolita de Nabokov, las distintas modelos que posaron para Hamilton, poseían un canon muy particular. Adolescentes, rubias y de ascendencia nórdica, retrataba a las jóvenes impregnándolas de una niebla erótica que, comenzó suscitando admiración, hasta que el hechizo de sus imágenes se evaporó para terminar convirtiéndose en indignación por parte del público. El mismo defendía que el arte sin sexo no existía, y que las fantasías que evocaban sus imágenes sólo estaban en su cabeza. Fue llegado los años 90 cuando la crítica comenzó a ver en sus fotografías un perversión inadecuada hacia la imagen de una menor. En ese momento, Hamilton comenzó a retratar naturalezas muertas y composiciones florales, abandonando el retrato femenino, que durante los años 60 le catapultó a la fama, mediante sus retratos de jóvenes modelos envueltas en marcos bucólicos y vaporosos. Por ello, el fotógrafo británico se vio envuelto en una gran polémica que ahora amenazaba con llevarle a los tribunales. Hamilton, a sus 83 años, se enfrentaba a una gran polémica, acusado por Flavie Flament de una supuesta violación cuando este tenía 13 años. El escándalo fue creciendo al ir sumándose otras modelos a estas acusaciones. Hamilton siempre negó dichas afirmaciones, y defendió su inocencia públicamente. No está claro si su muerte, ha sido un suicidio o no, aunque esta hipótesis está tomando fuerza durante las últimas horas.