Más de cincuenta años que recorren la vida y obra del artista chileno-cubano Mario Carreño (1913-1999) es el eje de la muestra que abre el año en el Museo Nacional de Bellas Artes de Chile. Comisariada por su discípulo, Juan Campos, se presentan cuarenta piezas en total, de las cuales ocho son un préstamo del Museo de Bellas Artes de La Habana, y por tanto, expuestas en Chile por primera vez. Un amplio espectro temporal que recoge el universo del artista con una perspectiva biográfica y pictórica. La exposición se estructura como una serie de capítulos que recorren diversos países, influencias, temáticas y expresiones particulares en el período entre 1940 y 1992. La trayectoria de Carreño le llevó a viajar por Cuba, México, España, Italia, Francia y Estados Unidos, lo cual impregna su obra de diversas influencias, y es el punto de partida para organizar esta muestra. Desde Nueva York con la abstracción de Mondrian y Albers a su vuelta a la figuración como parte de su compromiso social y político en los sesenta en Chile, pasando por México y los muralistas. En 1969 recibe la ciudadanía chilena y en 1982 se convierte en Premio Nacional de Arte. Su contacto con poetas de la talla de Rafael Alberti, Pablo Neruda o Federico García Lorca le influirá decisivamente en su trabajo. En esta exposición en el Museo de Bellas Artes se reivindica su figura y se revisa su trabajo desde la mirada de uno de sus más cercanos seguidores, Juan Campos. (Universo Carreño. Cuerpo de obra de Mario Carreño 1940-1992, Museo Nacional de Bellas Artes de Chile. Del 9 de enero al 5 de abril de 2015).


Imagen: Mario Carreño. Detalle de El Nacimiento de las Naciones Americanas, 1940.