Que el cómic (la ilustración narrativa que se ha venido a llamar el “noveno arte”) entra en contacto permanente con la pintura a partir del advenimiento del Pop es algo que ya sabíamos y que quedó exultantemente claro con la apoteosis del pop en las exposiciones del Reina Sofía y del Thyssen, pero cómo la pintura entra en la vida del cómic es algo que no está tan documentado. En este volumen se recorre este viaje de ida y vuelta a través de esta convivencia que a veces tiene las características de una relación legal y santificada y que otras es una absoluta relación de celos, caos y drama. Son muchas las vertientes que trata este estudio, desde la narración historiográfica del arte a través del cómic hasta la, mucho más interesante, vinculación estética, las influencias creativas y las herencias a veces ocultas del uno – el cómic– y la otra – la pintura. Una influencia que no acaba en Lichtenstein, o en Warhol, ni siquiera en Neo Rauch o Richard Prince, sino que alcanza a Ad Reinhardt, Munch, Magritte… porque como hemos dicho, es una relación incestuosa y a veces perversa que toma prestado o trova, y que a veces devuelve lo robado pero otras lo hace crecer en un campo ajeno. Este excelente manual, que puede servir para muchas cosas (entre otras adentrar a un público joven y duro de ojo en el mundo del arte actual) está escrito por Asier Mensuro con la excelente documentación de Luis Gasca, creando un libro realmente atractivo, de fácil lectura y en el que todos podemos descubrir y aprender muchas más cosas de las que creíamos al empezarlo. (Luis Gasca y Asier Mensuro. La pintura en el cómic. Colección Signo e imagen. Cátedra. Madrid 2014, 347 páginas).