El próximo 3 de marzo se inaugura la primera exposición de Rosa Hernández Fraile en Salamanca, La península humana podrá verse en el DA2 hasta el 28 de mayo. Esta muestra es una instalación cuya producción se ha realizado específicamente para este espacio y que se articula a partir de siete módulos que recogen objetos encontrados y fabricados, escenografías con luces y sombras, artilugios que interpretan la construcción de la individualidad y sociabilidad del humano. En la instalación la penumbra, las sombras adquieren formas imposibles, de tal modo que puede equipararse dicho modelado a un mapa mental, a un laberinto que no tiene un centro sino únicamente líneas de fuga. La artista juega al despiste a la hora de componer su obra, de manera que el público piense que su creación es totalmente fortuita, que todo lo que está allí ha sido impuesto y no preconcebido. Luces LED, cartones, papeles, luces… todo ello, a pesar de la impresión que pueda dar, tiene su razón y el espectador lo puede encontrar en los manuscritos que Hernández Fraile ha dejado para acompañar la muestra. Su obra es una amalgama entre el dibujo y la escultura, la tensión que hay entre ambos y lo que resulta, eso es La península humana.

Rosa Hernández Fraile comenzó su trayectoria en 2009 y su trayectoria ha discurrido por diversos senderos: performance, escultura, dibujo y la instalación. Ha pasado por centros como El Gallo o Sala de Cura y por museos como el IVAM, el Centro Párraga y, ahora, el DA2. Su última obra expuesta fue mostrada en la XX Bienal Internacional de Artes Visuales de Santa Cruz de la Sierra (Bolivia) en colaboración con Domingo Sánchez Blanco, un documental en el que se entremezclaba la individualidad y el concepto de grupo.

(La península humana, en el DA2, Salamanca. Desde el 3 de marzo hasta el 28 de mayo de 2017)