En un momento en el que las noticias que vienen de los museos y centros de arte suelen ser sobre cierres y recortes es realmente una satisfacción celebrar el 10 aniversario de la existencia del Centre d’art La Panera, en Lleida. Se inauguraba en el 2003 el que sería el más importante centro de arte actual de toda la ciudad, dedicado a las nuevas tendencias, el arte actual y con especial interés en los nombres de artistas catalanes. Exposiciones, pero sobre todo charlas, actividades, talleres, la continuación de la Bienal que lleva el nombre de Leandre Cristòfol y muy especialmente la publicación anual de la revista teórica Impasse, avalan está década en que bajo la dirección de Gloria Picazo, La Panera nos ha ofrecido una actividad siempre interesante y diferente. Su directora es sin duda una de las responsables de esta permanencia, a pesar de la crisis y los recortes presupuestarios, ya que su figura es una de las más destacadas entre la crítica y la teoría del arte actual en España. Con su trabajo ha sabido generar un cúmulo de afinidades, sabiendo distinguir entre una oferta cargada de tendencias a la moda y en un entorno mas proclive al espectáculo, aquellos proyectos que podían generar interés en su público y activar el centro y la ciudad ante los ojos de la crítica y especialistas de todo el Estado. Diez años después, con mucho menos presupuesto y medios que en sus orígenes, sigue luchando por estar a la altura de sus objetivos y de la calidad que siempre ha defendido.

En un momento en el que las noticias que vienen de los museos y centros de arte suelen ser sobre cierres y recortes es realmente una satisfacción celebrar el 10 aniversario de la existencia del Centre d’art La Panera, en Lleida. Se inauguraba en el 2003 el que sería el más importante centro de arte actual de toda la ciudad, dedicado a las nuevas tendencias, el arte actual y con especial interés en los nombres de artistas catalanes. Exposiciones, pero sobre todo charlas, actividades, talleres, la continuación de la Bienal que lleva el nombre de Leandre Cristòfol y muy especialmente la publicación anual de la revista teórica Impasse, avalan está década en que bajo la dirección de Gloria Picazo, La Panera nos ha ofrecido una actividad siempre interesante y diferente. Su directora es sin duda una de las responsables de esta permanencia, a pesar de la crisis y los recortes presupuestarios, ya que su figura es una de las más destacadas entre la crítica y la teoría del arte actual en España. Con su trabajo ha sabido generar un cúmulo de afinidades, sabiendo distinguir entre una oferta cargada de tendencias a la moda y en un entorno mas proclive al espectáculo, aquellos proyectos que podían generar interés en su público y activar el centro y la ciudad ante los ojos de la crítica y especialistas de todo el Estado. Diez años después, con mucho menos presupuesto y medios que en sus orígenes, sigue luchando por estar a la altura de sus objetivos y de la calidad que siempre ha defendido.