Cuando escuchas a alguien hablar de su pareja y lo hace emocionado después de más de 40 años juntos, comprendes rápido que estás frente a una persona verdaderamente sensible, que posee un gran gusto por lo cotidiano y que, además, disfruta con ello. Es el caso de Nicholas Nixon (Detroit, 1947), quien demuestra esa especial sensibilidad en cada una de sus fotografías, en las que también deja patente cuáles son sus valores y sus preocupaciones como ser humano. Precisamente, es mundialmente conocido por la serie que inició en 1975, The Brown Sisters, y que consiste en fotografiar cada año, y en la misma posición, a su mujer Beverly Brown (Bebe) junto a sus tres hermanas. Pero Nixon es mucho más que eso; es también ciudades, paisajes y, sobre todo, retratos. Cuando Nixon comenzó a finales de la década de los sesenta a sumergirse en el mundo de la fotografía, uno de sus principales referentes era Henri Cartier-Bresson, si bien es cierto que cuesta encontrar en su producción cierta influencia de este. Porque en el trabajo de Nixon lo que realmente ha influido siempre ha sido la literatura –recordemos que sus primeros estudios en la universidad fueron de Literatura Norteamericana–, por ello en sus imágenes se aprecia un lenguaje diferente, una narración de emociones presentes en casi toda su obra y que cuentan historias sobre cómo el individuo se enfrente a la enfermedad, al paso del tiempo, a la pasión o a la soledad. Llama la atención que, a pesar de la delicadeza de los temas que trata, en sus fotografías nunca se encuentra el dramatismo sino la naturalidad y cotidianidad de los retratados encuadrados de manera impecable. Estas historias que ha relatado Nixon a lo largo de su carrera pueden verse ahora agrupadas en la Fundación Mapfre de Madrid, que ha organizado la mayor retrospectiva sobre el fotógrafo, bajo el comisariado de Carlos Gollonet, y que podrá verse desde el 14 de septiembre hasta el 7 de enero de 2018.

Esta muestra está dividida en diferentes bloques siguiendo, en la medida de lo posible, la cronología natural. Por un lado se agrupan: VistasPorchesAncianosSidaParejasNuevas Vistas, y como un gran bloque central las más de cuarenta fotografías de las Hermanas Brown. Y por el otro lado, se encuentran las series de Familia, RetratosLa Casa, y las imágenes capturadas de su mujer, su principal musa y con una presencia constante a lo largo de toda su carrera. Aunque el retrato ha sido la mayor constante en el trabajo de Nicholas Nixon, sus comienzos fueron con fotografías de paisajes y espacios que le rodeaban, las más conocidas son las que realizó en Albuquerque en las que ya se podía intuir cuál sería la técnica posterior utilizada: la distancia física del fotógrafo respecto al motivo, las vistas elevadas, la objetividad, la estabilidad de las composiciones, etc. Estas imágenes, junto a las que tomó en 1974 y 1975 en Boston y Nueva York, le llevaron a ser parte de la exposición New Topographics: Photographs of a Man-altered Landscape junto a nombres como Robert Adams, Lewis Baltz, Bernd y Hilla Becher, Joe Deal, Frank Gohlke, Stephen Shore, Henry Wessel o John Schott. La Fundación Mapfre acoge parte de esta serie de las vistas de ciudades y también parte de la que realizó en el 2000, cuando volvió a fotografiar las vistas de Boston. Cabe destacar que a través de esta exposición puede conocerse de manera fácil al hombre detrás de la cámara, su intimidad, sobre todo en series como la de su familia, en la que aparecen su hijo Sam y su hija Clementine cuando todavía eran niños; o en la más reciente, que agrupa imágenes tomadas en su propia casa, como por ejemplo las cortinas de su dormitorio.

También se reconocen los valores de Nixon en otros trabajos como puede ser el de People With AIDS (1988), en el que recoge la secuencia de 15 vidas afectadas por el sida en una época en la que esta enfermedad acababa de irrumpir y el desconocimiento era total. Nixon humanizó la enfermedad, la visibilizó y la mostró de una manera honesta y real con el objetivo de comprender el sufrimiento de los que la padecían y su entorno. En todas y cada una de las series hay algo más allá, algo que nosotros no somos capaces de ver pero que, por suerte, Nixon sí ha sabido captarlo y encontrar el momento en el que mostrárnoslo.

(Nicholas Nixon en Sala Bárbara de Braganza, Fundación Mapfre, Madrid. Desde el 14 de septiembre hasta el 7 de enero de 2018)