Louis Faurer (1916-2001) comenzó como dibujante a los 13 años y llamó la atención de Disney Studios para realizar bocetos y caricaturas; una colaboración que, finalmente, no pudo llevarse a cabo por la distancia entre Filadelfia (su ciudad natal) y California. Sin embargo, probablemente, Faurer no será tan recordado por su habilidad con los lápices como por su mirada a través del objetivo. La Fundación Henri Cartier-Bresson inauguró en septiembre una exposición en la que se mostraban un centenar de todos esos momentos que capturó, precisamente, a través de su objetivo y que ahora llega al Centro José Guerrero. Esta supone la primera exhibición en España. Faurer es conocido por sus imágenes de la vida de Nueva York, ciudad a la que se mudó en 1947 y en la que encontró, junto con la fotografía, una vía de escape. Las calles de la ciudad respiraban más que nunca tras haber finalizado la II Guerra Mundial y Faurer estaba ahí para retratar aquellas acciones, nimias, pequeñas, que pasaban desapercibidas para todos menos para él. El artista se proyectaba y buscaba sus dobles en cada una de las personas anónimas que fotografiaba, unos dobles solitarios a los que incorporaba su propia personalidad a través de sus imágenes.

Trabajó para publicaciones como Flair, Harper’s Bazaar, Glamour, Mademoiselle, Vogue o Life pero, para él, estos eran trabajos que le suscitaban cierto desprecio pero que le servían como medio para poder dedicarse a lo que quería y desarrollar su obra a pie de calle. Así, Faurer podía capturar la autenticidad de las personas que pisaban cada día la metrópoli norteamericana, en la que vivió hasta su fallecimiento. En sus calles encontraba personas comunes que, descontextualizados, podían asemejarse a personajes de cine negro, con un halo de melancolía y angustia presente en todas sus fotografías. Unas imágenes que nunca estaban desprovistas de experimentación, puesto que el fotógrafo probó con la falta de definición, la superposición, los negativos intercalados, con una iluminación tenue. A pesar de que Faurer nunca consiguió el reconocimiento requerido, compañeros como Robert Frank, William Eggleston, Nan Goldin y Edward Steichen no dudaron en alabarlo, este último incluyéndolo en la muestra Out of Focus del MoMa en 1948.

(Louis Faurer en Centro José Guerrero, Granada. Del 6 de abril hasta el 25 de junio de 2017)