María Peña Lombao

Anselm Kiefer. Un maestro de la pintura reúne una selección de obras del pintor alemán nacido en 1945, a través de la cual podemos leer las pasiones y los malos presagios que Kiefer dedica al futuro de una humanidad depredadora. La muestra es un recorrido diseñado a partir de los años setenta donde se aprecia que la tierra más versionada en sus pinturas es el paisaje de Alemania, sus poetas más visitados son Rilke, Holderlin, Novalis. De ahí que títulos como Tocados por los perdidos que no sostuvieron la fe/despiertan los tambores del río, Los ángeles de la Historia o Las mujeres de la antigüedad, aporten el estrato último de significado que sus obras necesitan para adaptarse a la solemnidad de los temas evocados: la guerra y la destrucción, la miseria de la posguerra, el hambre.

Todo en Kiefer se dirige con amor y odio hacia su Alemania, la Alemania que Kiefer no quiere que se olvide. Con rasgos de identidad prestados al romanticismo y al expresionismo alemán, Kiefer añade sus elementos personales: libros quemados, libros de plomo, vestidos de novia o de comunión, escaleras, llamas. Los paisajes parecen configurados como una gran destrucción aleatoria de vida animal y vegetal. Las imágenes de Anselm Kiefer carecen de rostros, caras, miradas y cuerpos, y sin embargo retratan la falta de recuerdos positivos de un hombre que ilustra la vida con el lenguaje contrario. Comisariada por Fernando Castro en el Museo de Arte Contemporáneo Gas Natural Fenosa (MAC) de A Coruña, hasta el 3 de noviembre.

Imagen: Anselm Kiefer. Die Frauen der Antique (Las mujeres de la antigüedad), 1999.