El 24 de mayo se inaugura la exposición colectiva Geste, (la coma forma parte del título) en la Württembergischer Kunstverein de Stuttgart, una aproximación al gesto humano desde una perspectiva filosófica y artística. Se trata de analizar el carácter semiótico y performativo de los gestos, así como su naturaleza teatral en tanto que actuaciones desarrolladas entre el habla y el silencio, entre el mostrar y el esconder, entre la disciplina y el descontrol. No se trata del gesto como expresión, sino del gesto como lugar de un dilema del lenguaje.

La nota expositiva se presenta con una evocadora anécdota sucedida en el encuentro entre Suzanne Hommel y Jacques Lacan: al oír que Hommel se despertaba cada mañana a las 5 de la madrugada desde que a esa hora entrara la Gestapo en las casas de los judíos para llevárselos, Lacan se levantó de su silla, se acercó a ella, y acarició su mejilla. Un gesto extraordinariamente tierno que, si bien no pudo con el dolor, sí que provocó un desplazamiento decisivo: la palabra “Gestapo” se convirtió desde entonces en “geste à peau”, en un gesto de piel. Un gesto capaz de no callarse cuando no se puede hablar, capaz de transformar el silencio obligado.

En torno a estas reflexiones, los comisarios de la muestra, Hans D. Christ e Iris Dressler, han reunido a un grupo de artistas que exploran de muy diferentes maneras el funcionamiento del gesto y sus implicaciones en lo político. La selección abarca desde las fotografías de Marey y Muybridge, las primeras en visibilizar el movimiento y las secuencias de ciertas posturas, actitudes o ademanes, hasta las instalaciones de Dominik, que generan lecturas que chocan forzosamente con el lenguaje y entran en conflicto con él, utilizando para ello caligrafías contemporáneas extraídas del graffiti. (Württembergischer Kunstverein, Stuttgart. Del 24 de mayo al 3 de agosto.)

Imagen: Maja Vukoje. 80DD, 2013. Courtesy: Galerie Martin Janda, Wien.

El 24 de mayo se inaugura la exposición colectiva Geste, (la coma forma parte del título) en la Württembergischer Kunstverein de Stuttgart, una aproximación al gesto humano desde una perspectiva filosófica y artística. Se trata de analizar el carácter semiótico y performativo de los gestos, así como su naturaleza teatral en tanto que actuaciones desarrolladas entre el habla y el silencio, entre el mostrar y el esconder, entre la disciplina y el descontrol. No se trata del gesto como expresión, sino del gesto como lugar de un dilema del lenguaje.

La nota expositiva se presenta con una evocadora anécdota sucedida en el encuentro entre Suzanne Hommel y Jacques Lacan: al oír que Hommel se despertaba cada mañana a las 5 de la madrugada desde que a esa hora entrara la Gestapo en las casas de los judíos para llevárselos, Lacan se levantó de su silla, se acercó a ella, y acarició su mejilla. Un gesto extraordinariamente tierno que, si bien no pudo con el dolor, sí que provocó un desplazamiento decisivo: la palabra “Gestapo” se convirtió desde entonces en “geste à peau”, en un gesto de piel. Un gesto capaz de no callarse cuando no se puede hablar, capaz de transformar el silencio obligado.

En torno a estas reflexiones, los comisarios de la muestra, Hans D. Christ e Iris Dressler, han reunido a un grupo de artistas que exploran de muy diferentes maneras el funcionamiento del gesto y sus implicaciones en lo político. La selección abarca desde las fotografías de Marey y Muybridge, las primeras en visibilizar el movimiento y las secuencias de ciertas posturas, actitudes o ademanes, hasta las instalaciones de Dominik, que generan lecturas que chocan forzosamente con el lenguaje y entran en conflicto con él, utilizando para ello caligrafías contemporáneas extraídas del graffiti. (Württembergischer Kunstverein, Stuttgart. Del 24 de mayo al 3 de agosto.)

Imagen: Dominik. Empty Pictures 5, 2013.