El pasado sábado 5 de abril, tuvo lugar la ceremonia de entrega de los Premio Platino, en el Teatro Anayansi de la Ciudad de Panamá (se presupone que serán rotativos). Estos nuevos premios aspira(ba)n reunir, potenciar y reivindicar todo el cine iberoamericano, donde se reconocían, por vez primera en la historia, a las mejores películas del año de la industria iberoamericana, un total de 701 películas estrenadas en 2013, el cine producido por 22 países, los hispanohablantes del continente americano así como Brasil, Portugal y España. De entre éstas, cada uno de los países hizo una pre-selección de sus candidatas a través de sus representantes de la FIPCA y las academias de cine nacionales. Posteriormente, un jurado, formado por destacados profesionales de la industria, eligió a las nominadas y a las ganadoras.
El único premio que se sabía con antelación era el de Sonia Braga, premio de honor a toda una carrera. En cuanto a los largometrajes, frente a las españolas Vivir es fácil con los ojos cerrados, Las brujas de Zugarramurdi o Caníbal que se fueron de vacío, si exceptuamos el documental vencedor de la noche que fue para Diego Galán por Con la pata quebrada y la mejor co-producción para la hispano-argentina Wakolda –El médico alemán de Lucía Puenzo. La gran triunfadora de la noche fue para la chilena Gloria con los galardones a mejor película, guión y a su actriz protagonista Paulina García. La aventura en el campo de la animación de Juan José Campanella, Futbolín se saldó con el de mejor película de animación y música original. La interpretación masculina fue a parar a Eugenio Derbez por No se aceptan devoluciones, película mexicana que ha batido records de recaudación en EEUU, convirtiéndose en la película latina más taquillera de la historia por delante de títulos como El laberinto del Fauno y Como agua para chocolate que ocupaban los primeros puestos del ranking. También se posiciona como una de las cuatro películas de habla no inglesa más taquilleras de la historia al lado de Tigre y Dragón, La vida es bella y Héroe. Está por ver su repercusión en España pues su estreno es inminente en nuestras salas. Si exceptuamos los festivales, que son mercados para posibles ventas y distribuciones varias, estos premios como los del cine europeo, deberían servir una vez acompañados de cierta resonancia en los medios para estrenar (lo no estrenado) y re-estrenar lo que a lo mejor ya está hasta en DVD, que no pasa nada; de este modo se le puede dar una segunda oportunidad, una segunda carrera como quien dice. Pasa con los Oscar, y con los Goya. De momento si se perdió Gloria deberá acudir al formato casero, porque lo que se dice en las salas de cine, ni rastro.
Así pues, se plantea uno la pregunta de si tanto premio es necesario o útil, pues su finalidad se supone que no es sólo la de atiborrar las estanterías de la madre del premiado.