El tedio y el aburrimiento en la isla de Wight hizo que Julia Margaret Cameron recibiera una cámara por su 48 cumpleaños. Nacida en Calcuta en 1815 criada en Francia y residente en Inglaterra,  alcanzaría la fama en el mundo del arte en poco tiempo. En sus inicios, Cameron fotografió a su entorno, amigos, familiares, sirvientes e intelectuales a los que conocía gracias a las conexiones aristocráticas de su propia familia.

Si por algo destaca su obra es por la experimentación y la modernidad de las imágenes: desenfoques deliberados, manchas, arañazos… consiguiendo una fotografía enigmática, distinta, atrayente. La Fundación Mapfre, en colaboración con el Victoria and Albert Museum de Londres, exponen más de 100 fotografías de Cameron, quien en poco tiempo no sólo consiguió una prolífera obra, sino que también supo venderla con éxito.

Comisariada por Marta Weiss, la exposición está dividida en 5 secciones en los que se repasan sus inicios y el éxito de uno de sus primeros retratos, Annie, la hija del poeta William Benjamin Philpot. Junto al género del retrato, Cameron también encontró la inspiración en la religión con las Madonnas y en la pintura renacentista. Esta muestra repasa la búsqueda de “fortuna además de fama” y el rechazo a su fotografía experimental. Al mismo tiempo, se expondrán fotografías de contemporáneos ingleses como Edward Fox o John Murray.

(Julia Margaret Cameron. Fundación Mapfre, Madrid. Sala Bárbara de Braganza, 13. Desde el 17 de marzo hasta el 15 de mayo de 2016)