Los que recuerdan los años 80 a menudo relacionan esta década con las hombreras, la brillantina, las medias de colores, Madonna, Almodóvar, George Michael y el exceso de sombra de ojos azul. Y es que los años 80 dejaron muchas huellas formales, señales imborrables en el imaginario colectivo que -en el ámbito anglosajón- fueron el fruto de una época convulsa, marcada por la crisis (también entonces) económica, la vuelta a una política ultraconservadora (con Tatcher y Reagan dominando el mundo), la propagación y estigmatización del sida, el imparable ascenso de la tecnología, el aislamiento y la individualización de la población y un largo etcétera de circunstancias que tuvieron una clara traducción en lo que concierne al arte y la cultura. Los 80 es la década del apropiacionismo, del sampleado, del arte callejero, de la crítica y la reivindicación. Artistas del entorno de Metro Pictures como Cindy Sherman o Richard Prince, autores polémicos y políticos como Brabara Kruger, Carrie Mae Weems, General Idea, Guerrillas Girls y tantos otros nombres memorables crearon nuevos estilos y exploraron nuevas vías de creación que quedarán para siempre, gracias al contexto que se generó en estos años, para el recuerdo de la historia del arte. Por todo ello, y porque verdaderamente los años del 79 al 92 marcaron el imaginario visual de EEUU y Reino Unido, y por extensión del resto del mundo, el Museum of Contemporary Arte de Chicago ha organizado la muestra This Will Have Been: Art, Love & Politics in the 1980s, en la que se recorren los principales hitos culturales del momento a través de áreas temáticas como “The End is Near”, “Democracy”, “Gender Trouble” o “Desire and Longing” y en la que participan artistas norteamericanos como Jenny Holzer o Robert Mapplethorpe, pero también de otras nacionalidades como Martin Kippenberger o Rotimi Fani-Kayode. Una muestra memorable que toma el pulso a toda una década. Hasta el 3 de junio.