El arte povera pierde a uno de sus grandes artistas. Comprometido con el arte, con lo social y lo político, el artista Jannis Kounellis ha fallecido. El arte povera, una practica de usar objetos cotidianos de desecho como expresión artística fue el epicentro en donde Kounellis desarrolló su trayectoria como artista, llevándolo más allá del simple movimiento estético, entendiéndolo como una forma de vida, una actitud, una espiritualidad, un compromiso, y por ellos, sus obras, siempre poseían una característica común, la del dramatismo y la angustia que trasladaban al espectador. Un poco como Goya y sus pinturas negras.

Sus inicios se remontan a los años 20, cuando comenzó pintando cuadros, lienzos; pero rápidamente este se le quedó pequeño. Comenzó en aquel momento a utilizar materiales orgánicos e inorgánicas en su obra: troncos, fuego, sacos, carbón, hierro, café, animales (vivos o muertos) para evolucionar en algo más que un lienzo, que un cuadro. Su lema: “el arte ha de salir del marco”. En el año 1960 expuso por primera vez en la galería romana La Tartaruga, pero su exposición más célebre fue en el año 69, cuando metió 11 caballos vivos en la Galleria l’Attico.

El MACBA, el Reina Sofía o el Guggenheim son algunos de los museos en los que hoy se puede ver su obra. En 1988 creo para la Bienal de Venecia, obra que ahora reside en el museo bilbaino. Fue, el pasado jueves, cuando Kounellis falleció en la capital italiana.