A mediados de la década de los sesenta, Ken Jacobs, junto a su esposa Florence Jacobs, fue el encargado de fundar uno de los primeros estudios cinematográficos abierto al público de Estados Unidos, The Millennium Film Workshop. Antiguo miembro de colectivos reconocidos como NY Film-Makers Cooperative, es conocido especialmente por ser una figura fundamental dentro del cine experimental del periodo inmediatamente posterior a la Segunda Guerra Mundial. Siempre estuvo guiado por su interés en la observación y en la relación del espectador con la imagen; su primer contacto con el largometraje se produjo en 1969 –antes ya había realizado cortometrajes como Little Stabs at Happiness o Blonde Cobra– cuando realizó Tom, Tom, the Piper’s Son, film de dos horas de duración que se basaba en un corto filmado en 1905. A partir de este trabajo y movido por la fascinación por la pantalla plana fue cuando Jacobs comenzó a indagar en la ilusión de profundidad, algo que se mantendrá como una constante en su producción. A raíz de esto, a mediados de los setenta comenzó a desarrollar el concepto conocido como eternalismo: creó ilusiones en tres dimensiones a través de una rápida yuxtaposición de fotogramas conectados entre sí; para ello se sirvió de dos proyectores de 16 mm en stop motion. Ahora, el Museo Guggenheim de Bilbao quiere homenajear al estadounidense con la exposición que inauguró el pasado 27 de julio bajo el título Ken Jacobs: Los Invitados.

Los Invitados corresponde a uno de sus últimos trabajos (The Guests, título original), realizado en 2013, y que pronto fue considerada por la crítica como una de sus mejores obras. Este trabajo se centra en una de las primeras creaciones de los hermanos Lumière, en la que muestran a los invitados de una boda entrando en una iglesia de París. Jacobs es el encargado de intervenir esta pieza, ralentizándola con la sucesión de fotografamas individuales y duplicando la imagen que aparece en la pantalla con un fotograma de diferencia. El público que asista a ver la muestra, abierta hasta el 12 de noviembre, lo podrá hacer con gafas 3D y será testigo de como a medida que los invitados pasan de izquierda a derecha se generan las imágenes tridimensionales. El propio Jacobs asegura que “el mundo sería diferente si nuestros ojos fueran diferentes”, y por ello su principal objetivo con este trabajo es hacer que el espectador se cuestione la veracidad de las imágenes.

(Ken Jacobs: Los Invitados en Museo Guggenheim, Bilbao. Desde el 27 de julio hasta el 12 de noviembre de 2017)