La Fundación Helga de Alvear prepara para el 31 de marzo la inauguración de la exposición que presenta el trabajo de uno de los artistas alemanes más destacados en el campo de la fotografía, la performance y lo multimedia, Jürgen Klauke. La muestra acoge un conjunto de imágenes y dibujos que realizó entre 1972 y 2003 y una serie de vídeos de performances que han sido significativos en su trabajo; todo esto llevará al espectador a realizar un recorrido amplio por la trayectoria y vida del alemán. En ella se hace notable el espíritu de experimentación con el que Klauke comenzó a la hora de entrar de lleno en el panorama artístico con una obra provocativa, humorística e irónica. De igual modo, se aprecia la manera en que el tiempo pasa por el trabajo del artista hasta configurarse como algo más refinado, elegante e, incluso, adquiere un tono existencial más grave. Klauke se aproximó al mundo de la fotografía con el objetivo de liberarla de su historia y carácter documental; para ello reclamó un terreno propio creando una realidad construida. En la década de los setenta, el artista comenzó a explorar en las prácticas sobre género e identidad cuestionando los parámetros culturales y sociales que la cuestionan. Así pues, fue uno de los primeros que utilizó su cuerpo como foco de su trabajo; inspirado por una estética glam de la época, se convirtió en superficie de proyección de diversas identidades mientras caminaba entre el body art y la performance.

A partir de los años 80, Klauke desplaza ese foco para centrarlo en la transformación que el artista sufre al tener contacto con el mundo exterior y sus cambios tanto sociales como culturales y políticos. Prueba de ello es una de las series que pueden verse en la exposición, Very de nada (1984), y que es una suerte de fotografía escenificada, tableau vivant y que, por supuesto, está fuertemente marcada por la observación voyeurista. Los personajes observan al espectador con prismáticos a la vez que lo fotografían; del mismo modo, estos son observados por ese mismo espectador. En la muestra siempre permanece una constante a la que Klauke la llama “la inadecuación de la existencia que conduce a la belleza del fracaso”: la tensión de la coexistencia de la elegancia y lo absurdo de la escena que se representa, de la inquietud y la calma.

(Jürgen Klauke en la Fundación Helga de Alvear, Cáceres. Desde el 31 de marzo hasta el 11 de febrero de 2018)