Joan Fontcuberta, (Barcelona, 1955) no es astronauta pero lo parece. Podría haber sido uno de aquellos que durante la Guerra Fría se subieron a un cohete en dirección a algún lugar del universo. Este catalán juega a la confusión con sus fotografías. La Comunidad de Madrid presenta en la Sala Canal Isabel II, una exposición de uno de los fotógrafos más importantes de nuestro país.

La idea de la fotografía de Fontcuberta se basa en la imagen como documento histórico al que se le atribuye inmediatamente el valor de verdad absoluta y juega precisamente con esta creencia, especialmente con la fotografía científica, haciendo suyo el axioma “cogito ergo sum”. Es decir, fotografío y soy fotografiado, luego existo.

Más que una tendencia, la fotografía de todo tipo de momentos, privados, públicos, autoretratos…, es el síntoma de la cultura en la que vivimos. Esta obsesión colectiva por el archivo y la memoria cree encontrar en el uso de la cámara sus ansiedades y aspiraciones. Para Fontcuberta el uso de la fotografía actual ha cambiado radicalmente. “Por ejemplo, los selfies: en realidad no queremos documentar, sino dejar una marca biográfica. Ya no queremos documentar algo extraño, sino documentarnos a nosotros. Lo que cambia no es la originalidad, sino la intensidad”

Un análisis que le ha llevado a jugar con los significados de las imágenes, de su polisemia como en su trabajo Sputnik, en el que él mismo se presenta como un astronauta. En esta exposición se han escogido 9 de sus trabajos más importantes realizados entre 1984 y 2014 como Securitas, Pin Zhuang, Milagros & Co, Deconstructing Osama y Trepas y además se incluyen sus exposiciones en el Museo de Antropología y Museo Nacional de Ciencias Naturales.

La ficción, la realidad y el artificio se confunden hasta crear sus Herbarium, unas plantas imaginarias que bien podrían darse por reales. En Sputnik trató de engañar al espectador forzándole a replantear la relación cámara, foto, realidad. Su obra Googlegramas (2007) reflexiona sobre la búsqueda de información a través del famoso buscador y su conexión con las palabras y hechos.

Además de profesor, fue Premio Nacional de Fotografía (1998) y Premio Nacional de Ensayo (2011) el prestigioso Premio Hasselblad (2013).

 

(Imago, ergo sum, Sala Canal de Isabel II, c/Santa Engracia 125, Madrid. Desde el 15 de diciembre de 2015 hasta el 27 de marzo de 2016.)