Existen instantes que de primeras parecen ser escenas vacías, sencillas y normales, sin embargo, al prolongar la mirada se percibe una sensación premonitoria, en la que toda una narración parece nacer y surgir del lugar, las personas y los objetos presentes en ese momento. Lo mismo puede ocurrir con una fotografía y los elementos que recoge, que atrapan al observador y despiertan su intriga sherlockiana. Así se describe la experiencia al recorrer las obras de Jitka Hanzlová (Náchod, 1958), que estará hasta el 2 de septiembre en la Fundación Mapfre. A través de sus series fotográficas más representativas como Cotton Rose, Flowers, Here y There is Something I Don’t Know, Hanzlová adentra al visitante en el mundo sensible que ha captado y creado con su objetivo. Estudia las relaciones y tensiones que se establecen entre las personas, la naturaleza y los objetos; esa esencia que da coherencia a los elementos de una imagen y refleja una historia. No es de extrañar que su reconocimiento internacional llegara con las series Rokytnik, donde retrata el pequeño pueblo en el que creció y Female, retratos de mujeres de distintos países. Obras que reflejan un pasado implícito; lugares y personas que representan tanto melancolías pasadas como atisbos de esperanza. Se podrá ver esta retrospectiva, primera internacional de la artista, hasta el 2 de septiembre.

Imagen: Jitka Hanzlová. Sin título, 2011