Aún es pronto para decir adiós al Museo Whitney de Nueva York, que en octubre cerrará su sede actual, diseñada por Marcel Breuer en el Upper East Side, que pasará a convertirse en una extensión del cercano Museo Metropolitan. Todo esto sucederá a la vuelta del verano, en el próximo mes de octubre, y el Whitney inaugurará una nueva sede en la primavera del próximo año 2015. Pero para decir adiós, o hasta luego, el Whitney ha elegido a uno de los artistas predilectos del público, un artista polémico y símbolo sin duda de todo lo bueno y lo malo del arte actual: Jeff Koons. Nacido en 1955 en Pennsylvania, Koons es el artista vivo que ha alcanzado el precio más alto por una obra suya subastada (58 millones de dólares por Ballon dog (Orange), Christie’s noviembre 2013), también es la imagen mediática del Guggenheim de Bilbao con su Puppy, y uno de los muy pocos artistas conocidos y reconocidos por un público no adicto al arte actual gracias a su serie From Heaven y de su matrimonio (con hijo incluido y posterior divorcio) con la artista porno y posteriormente política italiana, Cicciolina. Pero eso es sólo la parte mediática, porque Koons es especialmente relevante por su carácter creativo, su capacidad de subvertir cualquier orden, su capacidad de trabajo, y una inteligencia que le hace sobrevivir a modas y ginkanas de cualquier tipo y condición. Admirador y heredero de Duchamp se le considera la reencarnación del espíritu de Andy Warhol, una prolongación del mejor pop y desde luego la imagen viva del artista de éxito incombustible y fiel a sí mismo. Para diluir tanta genialidad y triunfo, la muestra se titula simplemente Jeff Koons: a retrospective. Es la primera antológica del artista, que se muestra encantado y con ganas de seguir trabajando por lo menos otros treinta años más. El comisario, Scott Rothkopf, ha tardado cuatro años en realizar la exposición que muestra, como una antológica que se precie, obra de todas las series del artista, algo que sin duda la convierte en una grandísima exposición con más de 150 piezas y un coste total que nadie confirma pero que supera “varios millones de dólares”; porque entre otras cosas, Koons, con una factoría que tiene más de 100 empleados, es toda una fábrica de hacer arte y dinero. Koons es el artista de los records, tanto de subastas como de odios y amores, con lo que lo más previsible es que el Whitney se despida por todo lo alto, con una exposición que supere todos los records de asistencia de su historia. La exposición estará abierta hasta el cierre del museo, en octubre, y después viajará a París al Centro Georges Pompidou. (Museo Whitney, Nueva York, del 27 de junio al 19 de octubre; Centro Pompidou, Museo Nacional de Arte Moderno, del 26 de noviembre del 2014 al 27 de abril de 2015; Guggenheim Bilbao, del 5 de junio al 27 de septiembre del 2015).