La artista Sanja Ivekovic (Zagreb, 1949) acaba de inaugurar su primera exposición americana Sweet Violence. Una entrada en el sector de este país por todo lo alto dado que esta fascinante monográfica puede verse hasta el 26 de marzo en el MoMA de Nueva York. Una exposición de la que ya hablan los medios norteamericanos que no han dudado en jugar a las diferencias con la muestra de su compatriota, Marina Abramovic, que tuvo lugar en el mismo museo en 2010y de la que ya se puede decir que Ivekovic sale ganando. Una exposición que recorre casi cuarenta años de vídeo, instalaciones, fotomontajes pero también obras recientes como Woman House, una serie de trabajos multimedia realizados en colaboración con miembros de asociaciones de mujeres de todo el mundo o Lady Rosa of Luxembourg (2001) una escultura monumental de una mujer embarazada sobre un obelisco cubierto de letreros que dicen “puta”, “justicia” o “cultura”. Una propuesta expositiva interesante por la selección de obras pero sobre todo por las historias y las preocupaciones abordadas en todo este tiempo por la artista que, si ya era conocida ampliamente en Europa y participante asidua de eventos de gran magnitud como la Documenta o la Bienal de Venecia, ahora no hay duda de que conquistará el continente americano.