El 16 de junio de 1917 nacía en Nueva Jersey quien se consagraría como uno de los fotógrafos más importantes e influyentes del siglo XX. Hablamos de Irving Penn, conocido mundialmente por sus glamurosos y elegantes retratos. Y con motivo del centenario de su nacimiento, el Grand Palais de París ha inaugura la primera gran retrospectiva internacional dedicada al artista, en colaboración con el Metropolitan de Nueva York y la Irving Penn Foundation. Esta muestra, comisariada por Jeff L. Rosenheim, Maria Morris Hambourg y Jérôme Neutres, expondrá hasta enero de 2018 el enorme legado fotográfico de Penn. Más de 235 impresiones fotográficas, todas producidas por el artistas, y una selección de sus dibujos y pinturas ocuparán las salas de la institución parisina, que ofrecerá una visión integral de la gama de géneros en los que trabajó: moda, naturaleza muerta, retratos, desnudos, belleza, cigarrillos y escombros, todos ellos bajo una gran simplicidad, un minimalismo y un rigor asombrosos. Aunque los primeros pasos de Irving Penn fueron en el dibujo, el grafismo y la pintura, pronto conoció al que sería su primer mentor, el diseñador y fotógrafo Alexey Brodovitch, por quien comenzó a trabajar para Harper’s Bazaar. Por esta publicación también han pasado nombres como Richard Avedon, Hiro o Garry Winogrand, entre muchos otros.

Asimismo, aunque la fotografía publicitaria, de moda y de alta costura fue una parte importante en la producción de Penn –ya que también le permitió colaborar con otras revistas como Vogue–, lo cierto es que Penn se interesó rápidamente por otro tipo de fotografía centrada en los despojos, los restos, colillas, objetos perdidos en las calles… para otorgarles a esos objetos una pulcritud y una técnica impecable. Esta también es la fotografía de Irving Penn. Como también lo son las imágenes que ha dejado de desnudos femeninos, un género muy frecuente entre sus coetáneos. Penn ha producido fotografías en las que el cuerpo femenino es contemplado desde una óptica geométrica, rozando la abstracción y lo escultórico.

También fueron muchas las grandes figuras a las que retrató el norteamericano, como Marlene Dietrich, Picasso, Marcel Duchamp, T. S. Eliot, Alfred Hitchcock, Salvador Dalí, Spencer Tracy o Igor Stravinsky, por nombrar unos cuantos. Estas obras pretendían ser relecturas o diálogos de piezas de Goya, Daumier o Toulouse-Lautrec. Todos estos retratos son modelos canónicos de la maestría técnica y artística del fotógrafo, que utilizaba recursos excepcionales en el estudio donde trabajaba, donde también capturaba esas colillas encontradas, esos restos de comida y esas trivialidades muy presentes en su obra. Precisamente, la exposición del Grand Palais propone conocer en profundidad a Irving Penn, ir más allá de las imágenes mundialmente conocidas y descubrir la otra mirada que habitaba en él.

(Irving Penn en el Grand Palais de París. Desde el 21 de septiembre hasta el 29 de enero de 2018)