El Centro Cultural Niemeyer que, precisamente hace casi un año dejaba de denominarse con el nombre del arquitecto ahora fallecido, acaba de ser denunciado por la Fundación Niemeyer ante la sospecha de que se estuviera llevando una gestión fraudulenta al haberse encontrado varias facturas que no coinciden con la contabilidad de la Fundación. Facturas que ascienden a una cantidad de 400.000 euros y por las que se pretenden llevar al centro al juzgado ante varios posibles delitos de falsedad.

Ante este escándalo la Fundación ha decidido retomar las riendas del centro en el segundo semestre de 2013 de modo que se pueda crear una nueva estructura y retomar las actividades y los objetivos que en principio debía cumplir este proyecto.