Desde hace unos días una nueva pasarela atraviesa, desde las alturas, el neoyorquino barrio de Chelsea. Es el High Line, una estructura arquitectónica ajardinada creada en 2009 y ampliada ahora, una pieza de mobiliario público que antiguamente constituía las vías elevadas del tren y que, medioderruidas y en desuso, se pretendían demoler en los años 90. Sin embargo, ante las quejas de los vecinos, se decidió rescatar este testimonio del paso del tiempo y darle un nuevo uso creando una nueva arteria por la que recorrer la ciudad desde lo alto. Un pasadizo al aire libre lleno de naturaleza y fuentes que contrastan con la arquitectura industrial del barrio. Un pulmón para escapar del asfalto y respirar mediante un agradable y original paseo.