Mucho se ha hablado y expuesto en torno a la pintura española de la transición. Entre la década de los 70 y los 80 la pintura es la protagonista esencial del panorama artístico, no sólo del español sino del internacional. Treinta, cuarenta años después, la situación ha cambiado drásticamente… o tal vez no tanto. La pintura es un flujo constante del que se alimentan todas las generaciones, aunque tal vez hoy ese río esté soterrado frente a los aspectos más mediáticos. Alfonso Albacete, Miguel Angel Campano, Ferrán García Sevilla, Juan Navarro Baldeweg y Manolo Quejido son los cinco artistas que se reúnen en esta exposición (en el Palacio de Velázquez en el Parque del Retiro de Madrid) como en una celebración de otros tiempos, otros tiempos tal vez inusitadamente cercanos. El comisario, Armando Montesinos, es sin duda un conocedor de primera mano no sólo del momento actual sino de las décadas de oro, cuando estos artistas (entre otros) definían los trazos de un paisaje artístico que luego resultó no ser el que se asentaría en un mercado internacional. Sin duda mal tratados por la historia, no reconocidos suficientemente por las instituciones nacionales ni por el mercado internacional, su obra vuelve hoy a recuperar públicamente el brillo y la vitalidad, la gran importancia que siempre tuvo y que todavía se les puede reconocer. Más que un homenaje estamos hablando de justicia.
Imagen: Juan Navarro Baldeweg. Vencejos en cuatro aires, 1980.