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¿Qué tienen en común la fotografía de Roger Ballen y la música del grupo Die Antwoord? Posiblemente, si cada fotografía de cualquier fotógrafo tuviese un botón de reproducción adjunta o bien una canción pudiese definirse con una sola imagen, Roger Ballen y Die Antwoord serían la pareja perfecta. En ambos casos, definir sus obras es, cuanto menos, complejo. El surrealismo, la oscuridad, la búsqueda de la belleza en todo aquello que estamos obligados (acostumbrados) a ocultar por lo que los cánones sociales marcan las tendencias, la realidad.

En principio, la fotografía de Ballen puede causar rechazo, básicamente porque no está marcada por los parámetros visuales que, equivocadamente, la sociedad ha imperado como correctos, visualmente agradables. Lo mismo pasa con la música de Die Antwoord, no es una música que suene en la radio una mañana de tráfico de camino al trabajo. Pero en ambos casos, han creado una estética sonora y visual que produce en el espectador una mezcla entre el rechazo y la inevitable “trampa” que supone la potencia visual que producen, enganchando cada vez más a un numeroso público.

Si hablamos de la estética, la fotografía de Roger Ballen es oscura, pero también es una fotografía de denuncia que confiere a una realidad social, la de Sudáfrica, un aura de fantasía casi imposible. Ahí radica parte del éxito de su obra, podemos ver su trabajo como si fuesen instantáneas inverosímiles, pero realmente estamos ante una realidad, la realidad de la exclusión social y sus problemas en el país africano. Pues bien, este puede que sea el punto en común más fuerte que exista entre ambos. Die Antwoord comenzó siendo un grupo totalmente distinto a lo que conocemos, con un nombre totalmente distinto (The Original Evergreen, MaxNormal.TV y The Constructus Corporation). Grupos con un estilo, el rap, que intentaba formular preguntas a modo de experimentación, hasta que la realidad transformó a sus integrantes en lo que hoy es Die Antwoord, la respuesta a aquellas preguntas.

Esa respuesta se formuló con los colores del surrealismo, el surrealismo más oscuro de todos, su música se transformó en un estilo muy distinto, una mezcla entre el rap y la electrónica que bebe insaciablemente del Zef que, traducido del Africáans, significa común. Pues bien, a través de esa estética oscura y su música que los confiere una marca reconocible, son realmente una denuncia social de lo que es Sudáfrica hoy en día, jugando con la parodia y el sarcasmo. Por ello, era casi inevitable que Ballen y Die Antwoord acabasen formando algún tipo de proyecto común.

Su relación nace de lo que a ambos les transmite la realidad del país en el que residen y de la necesidad de dar voz a todos aquellos que no la tienen en aquel lugar, las diferencias sociales, la pobreza y la falsa obstinación de los más poderosos. Y así es como nace el videoclip I Fink u Freeky y la serie de fotografías que Roger Ballen hizo de la formación. Esta estética, es única en el mundo, no sólo por la oscuridad, también por lo que transmite, una pobreza absoluta que sume a una sociedad entera –la sudafricana– por la historia que ha vivido el país, era el lugar propicio para que esta viese la luz. No obstante, no sólo en la música o la fotografía se pueden ver estas directrices, en el cine, el director Neil Blomkamp hace lo propio en sus películas, mostrando esa doble vara de medición, en donde la pobreza rebusca en la riqueza de otros. Si Ballen lo transmite en la unión de instantáneas de gente pobre con un aura de locura, Die Antwoord con su peculiar estilo, en ocasiones ostentoso, Blomklamp lo hace a través de la unión entre ese estamento social y un futuro cercano, campos de concentración para alienígenas pacifistas o la tecnología más futurista contra la sociedad. En los tres casos, criticas encubiertas en fotografías, canciones y largometrajes.

Por ello, lo que tienen en común estos artistas es la necesidad de contar una realidad, camuflándola en un mundo de surrealismo que acerca al público transmitiéndole una sensación de rechazo que causa el efecto contrario, un acercamiento a un problema y a través de la fuerza y la energía que sólo el arte puede conseguir.