Ya se ha inaugurado la última exposición de Dominique Gonzalez-Foerster (Estrasburgo, 1965) en el Palacio de Cristal del Parque del Retiro. Desde este edificio decimonónico, y desde 1887 también -fecha en la que fue levantado el pabellón con motivo de la Exposición General de las Islas Filipinas-, esta muestra sale de viaje por una serie de coincidencias temporales, espaciales y literarias, generando relatos y configurando un imaginario nuevo, revistiendo las paredes transparentes del Palacio de Cristal que sirvieron de punto de partida.
La artista vuelve a proponer la literatura como un modo de habitar el mundo en otro ejercicio de revisión de los espacios -tanto los reales como los ficticios. De esta manera, un rótulo luminoso sobre la puerta de entrada del edificio informa al visitante de que, en realidad (¿en realidad?), se dispone a entrar en el nuevo “Splendide del Parque del Retiro”. Una vez dentro, el visitante se encontrará con un espacio un tanto extraño, casi indescifrable, con una gran alfombra que cubre parte del suelo y con mecedoras que piden ser ocupadas y libros que piden ser leídos. Es decir, con un espacio indescifrable que pide ser descifrado o, al menos, imaginado. Del “Splendide del Retiro”, “edificado en el caos de hielos y noche polar”, como decía Rimbaud en uno de sus poemas, parte la imaginación, parten los cuentos, la literatura. Y comienza el viaje confuso: al cruzar el umbral de la puerta, no solo se entra en otro espacio, sino que el tiempo también es otro. Ese tiempo-otro podría ser el año 1887, en el que se inauguran el Palacio de Cristal y el Hotel Splendide de Lugano, como si las fechas se burlasen de la historia jugando a las casualidades. Pero también podría ser cualquier otro año, y es por eso que en él es posible cruzarse –también casualmente- con José Rizal, con Dostoievski, con Rubén Darío, con H. G. Wells… o con el mismísimo Proust, de veraneo con sus padres, en el Splendide de Évian-les-Bains o en el del Parque del Retiro.
El día 13 de marzo de este año 2014, a propósito de la inauguración, Enrique Vila-Matas, un huésped de lujo, conversó con González-Foerster sobre este hotel imaginable, sobre todos los relatos posibles y posibles compañeros de viaje, en el auditorio del Museo Reina Sofía.

Ya se ha inaugurado la última exposición de Dominique Gonzalez-Foerster (Estrasburgo, 1965) en el Palacio de Cristal del Parque del Retiro. Desde este edificio decimonónico, y desde 1887 también -fecha en la que fue levantado el pabellón con motivo de la Exposición General de las Islas Filipinas-, esta muestra sale de viaje por una serie de coincidencias temporales, espaciales y literarias, generando relatos y configurando un imaginario nuevo, revistiendo las paredes transparentes del Palacio de Cristal que sirvieron de punto de partida.
La artista vuelve a proponer la literatura como un modo de habitar el mundo en otro ejercicio de revisión de los espacios -tanto los reales como los ficticios. De esta manera, un rótulo luminoso sobre la puerta de entrada del edificio informa al visitante de que, en realidad (¿en realidad?), se dispone a entrar en el nuevo “Splendide del Parque del Retiro”. Una vez dentro, el visitante se encontrará con un espacio un tanto extraño, casi indescifrable, con una gran alfombra que cubre todo el suelo y con mecedoras que piden ser ocupadas y libros que piden ser leídos. Es decir, con un espacio indescifrable que pide ser descifrado o, al menos, imaginado. Del “Splendide del Retiro”, “edificado en el caos de hielos y noche polar”, como decía Rimbaud en uno de sus poemas, parte la imaginación, parten los cuentos, la literatura. Y comienza el viaje confuso: al cruzar el umbral de la puerta, no solo se entra en otro espacio, sino que el tiempo también es otro. Ese tiempo-otro podría ser el año 1887, en el que se inauguran el Palacio de Cristal y el Hotel Splendide de Lugano, como si las fechas se burlasen de la historia jugando a las casualidades. Pero también podría ser cualquier otro año, y es por eso que en él es posible cruzarse –también casualmente- con José Rizal, con Dostoievski, con Rubén Darío, con H. G. Wells… o con el mismísimo Proust, de veraneo con sus padres, en el Splendide de Évian-les-Bains o en el del Parque del Retiro.
El día 13 de marzo de este año 2014, a propósito de la inauguración, Enrique Vila-Matas, un huésped de lujo, conversará con González-Foerster sobre este hotel imaginable, sobre todos los relatos posibles y posibles compañeros de viaje, en el auditorio del Museo Reina Sofía.