Hubert Taffin de Givenchy es desde hoy Orden de las Artes y las Letras. Un mérito que le concede el Ministerio de Cultura por su aportación única al diseño de moda y por su incansable apoyo al modisto Balenciaga, al que consideró siempre un maestro y una inspiración como prueba el hecho de que Givenchy sea el Presidente Fundador del Museo Balenciaga en el País Vasco. Nació en 1927 en la población de Beavais, estudió en la Escuela de Bellas Artes de París y trabajó en varias casas de moda hasta que abrió la suya propia en los 50. Fue entonces cuando empezó el mito, gracias en parte a los trajes que realizó para actrices como Liz Taylor, Jean Seaberg o Audrey Hepburn a quien vistió y convirtió en icono de lo chic en Sabrina, la versión moderna y cinematográfica de La Cenicienta. A pesar de que no regenta su firma desde mediados de los 90, Givenchy es un estándar de elegancia, saber hacer y mejor vestir.