Las fotografías de Alberto García-Alix (León, 1956) tienen tanto de autenticidad como de intuición. Desde que comenzara a fotografíar, dejando atrás los estudios de Derecho y el Ejército, Alix ha captado ante todo una emoción, un sentimiento, que invade cada una de ellas más allá del plano o la técnica que utilice. Esquinas, calles vacías, personajes de la ciudad han sido sus fuentes de inspiración y todas ellas con una fuerte carga matefórica, insinuante, donde la historia que hay detrás de cada imagen cautiva al espectador.

Crucifixión, 2012

La Tabacalera de Madrid dedica una muestra a su trabajo más intenso, onírico e incluso angustioso a través de fotografías, siempre en blanco y negro, distorsionadas, sombrías, deformadas. Esa distorsión de la realidad es lo que le lleva a crear otra distinta, de ahí el título de esta exposición Un Horizonte falso, una manera diferente de acercarse a la obra de este fotógrafo leonés sin abandonar dos de las constantes de Alix: la captación de la luz y su juego y el cuerpo humano, especialmente el femenino.

(Alberto García-Alix. Un Horizonte Falso. Tabacalera, Madrid. Desde el 10 de febrero hasta el 10 de abril de 2016)