Tras su paso por el Museo Thyssen el movimiento hiperrealista recala en el norte de España. El Museo de Bellas Artes de Bilbao expone en su Sala BBK a 34 de los grandes nombres del movimiento americano que revolucionó los 70. En un momento en que la abstracción había dominado la escena artística, surge un grupo de artistas en Estados Unidos, a mediados de los 60, que toman la fotografía como base para retratar objetos de uso diario y escenas de la vida cotidiana. Nada nuevo, al parecer, ya que antes el Pop había tomado estos temas como centrales en su trabajo. Sin embargo, el Hiperrealismo destaca por el uso abierto de la cámara de fotos (primero toman imágenes de la publicidad y luego los propios artistas toman las fotos de lo que quieren pintar) y sus obras poseen una minuciosidad absoluta, gracias al uso de cuadrículas o diapositivas para trabajar sobre el lienzo. Su presentación oficial en la Documenta de Kassel de 1972 supone un auténtico revuelo en el mundo del arte, que llega a calificar al Hiperrealismo de virtuosismo copista. Y es que el resultado formal son pinturas difíciles de distinguir de la fotografía por su detallismo absoluto, casi rozando lo kitsch.

El Museo de Bellas Artes de Bilbao presenta ahora una muestra en colaboración con el Institut für Kulturaustausch (Instituto para el Intercambio Cultural) de Tubinga (Alemania), comisariada por su director, Otto Letze, , y que recoge, en orden cronológico, 68 piezas de artistas como Chuck Close, Robert Cottingham, Don Eddy, Richard Estes, Ben Johnson o Peter Maier, entre otros. Con esta exposición se completa un otoño cargado de citas artísticas en la ciudad vasca donde el arte contemporáneo es el gran protagonista. (Hiperrealismo 1967-2013, Sala BBK, Museo de Bellas Artes de Bilbao. Del 7 de octubre de 2014 al 19 de enero de 2015).


Imagen: Roberto Bernardi, Confini Segreti (Confines secretos), 2013.