El 28 de diciembre se cumplen diez años de la muerte de Joan Hernández Pijuan (Barcelona 1931-2005), sin duda uno de los artistas con una más fuerte influencia en las generaciones de pintores catalanes que pasarían por las aulas de la Escuela de Bellas Artes de Barcelona. En 1981 se le concedería el Premio Nacional de Artes Plásticas y en 1993 realiza una exposición antológica en el Museo Nacional Reina Sofía de Madrid. Desde 1977, fecha en la que empieza a dar clases en la Escuela de Sant Jordi de Barcelona hasta su muerte, se datan las obras que se reúnen en esta ocasión en la galería que le representó prácticamente siempre. Su obra más característica es la realizada en el último tercio de su carrera, en la que dominan el blanco y negro como colores, dentro de un informalismo elegante y serio, con el uso de entramados y redes en el que un color oscuro se sobrepone al fondo blanco roto. Vinculado intelectualmente con el expresionismo americano, nunca abandonaría totalmente una figuración que enlaza con el mundo interior, la espiritualidad y la idea del paisaje como un espacio mental. Pintor de una gran calidad formal, también realizó un ingente obra en papel, ediciones seriadas y dibujos.
(Joan Hernández Pijuan, Galería Joan Prats, Carrer de Balmes, 54. Barcelona. Desde el 16 de diciembre de 2015 hasta marzo de 2016)