Henry Moore Institute está enteramente dedicado a la escultura, su objetivo es que a través de un amplio programa de exposiciones, discusiones e investigaciones el público sea capaz de reflexionar sobre la importancia de la escultura en el arte actualmente. Para este año ha preparado desde primavera diversas exposiciones. Durante los meses primero meses de 2017 todo aquel que pase por Reino Unido y se acerque a la ciudad de Leeds podrá ver en el centro: Roy Ascott, el formulario tiene comportamiento, una exposición que reúne esculturas interactivas desde la década de los 60 junto al Manifiesto para el arte cibernético (1963); Aleksandra Domanović es otra de las protagonista del Henry Moore cuya muestra puede verse hasta el 11 de junio y que expone esculturas esculturas hechas en la tradición de las dedicatorias griegas Korai, esculturas de las figuras femeninas que sostienen las ofrendas de animales o de plantas; por su parte, Ghisha Koenig: las máquinas restringen su movimiento, explora 30 años de trabajo industrial en fábricas en Inglaterra en búsqueda de la humanidad dentro de dicha industria.

Ya a partir de verano son dos las exposiciones que se inaugurarán en la institución: Jirō Takamatsu: la temperatura de la escultura, considerado como uno de los artistas claves en el desarrollo del arte de posguerra en Japón, la muestra exhibe 50 esculturas, dibujos y documentos que el artista realizó entre 1960 y 1970. Mary Gillick, su arte en su bolsillo pondrá de relieve las formas en que la escultura es una parte vital de todos y de la sociedad a través del trabajo de la escultora. Ya en los últimos meses se dedicarán los espacios a David Dye, figura central en los cambios en la escultura que se produjeron a finales de los 60 en Gran Bretaña, esta muestra repasa cuarenta años de experimentación escultórica por parte del artista. Por último, una exhibición monográfica sobre Henry Moore que presenta la obra del artista desde 1920 en diálogo con compañeros que trabajaron junto a él.