Una encuesta realizada a los habitantes de Helsinki revela que el 75% de los habitantes no quieren que se lleve a cabo el proyecto. De hecho tres de cada cuatro ciudadanos están en contra dado que los costes que supone la construcción del centro, que estaría destinado a la arquitectura y el diseño, y el pago a la Fundación americana por disponer del nombre “Guggenheim” durante veinte años es demasiado elevado, en total algo más de 176 millones de euros. Esta negativa se debe sobre todo al hecho de que se prevee que la deuda de la ciudad ascienda en 2014 a los dos mil millones de euros y, por tanto, no parece el mejor momento para que Helsinki se embarque en un proyecto tan costoso por mucho que, a la larga, pudiera dar beneficios. A los motivos económicos se suman otros como la necesidad de otras inversiones culturales (en una biblioteca municipal o un museo de historia por ejemplo) o el temor de que el arte y la actividad de otros centros y museos queden eclipsados y relegados frente al gigante americano.