Cada año, como cierre del curso, los artistas e investigadores becados en la Academia de Roma, dependiente de la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando, muestran su trabajo realizado durante los meses de estancia en una de las ciudades más bellas del mundo. La muestra se instala, con calzador pues el espacio es pequeño para las necesidades de la producción de los becarios, en las salas de la Calcografía Nacional. Este año el comisario es el arquitecto y catedrático de la facultad de Arquitectura de Madrid, Manuel Blanco, que ha compuesto una elegante y sofisticada exposición, en la que la idea, el aroma de Roma, está continuamente presente.

Las Becas de Roma han recuperado en los últimos años el esplendor que tuvieron desde su origen, no sólo por la cuantía económica de las becas y por la estancia en un lugar de una belleza singular sino por la calidad y profesionalidad de los becarios, que no son jóvenes estudiantes, sino profesionales de calidad y prestigio. Como siempre sucedió en la Academia de Roma, por donde han pasado escritores, arquitectos, artistas que son de lo mejor de nuestra historia cultural. El que Roma, toda Italia, ya no sea el centro de la creación artística actual fue un impedimento para aquellos que seguían la moda y las tendencias, que buscaban más los contactos que la tranquilidad y el tiempo para crear. Todo eso fue en los “años de la abundancia”, ahora ese tiempo, ese dinero y ese lugar, se han revalorado. El tiempo suele actuar así, poniendo las cosas en su lugar. Estar en la Academia de Roma es sin duda una gran oportunidad, la convivencia entre artistas plásticos, músicos, teóricos, arquitectos… Sin duda una experiencia imborrable. La obra de estos artistas (en la exposición no sólo participan los artistas plásticos, sino que están presentes –no puede ser de otra forma- los músicos, los museólogos, los arquitectos) se ven afectadas por la gran ciudad, Roma, una ciudad llena de historia, sinónimo de historia y de belleza, que deja una marca en cada uno de estos artistas ya para siempre. Esta es una muestra que no es solamente una exposición colectiva, sino un hito en la vida de sus participantes, una reunión de experiencias y posibilidades.

La muestra recoge una selección de los trabajos realizados por los siguientes artistas e investigadores: Susana Arenillas (fotografía), Fátima Bethencourt (arte), Gabriela Bettini (arte), Antonio Blanco Tejero (música), Andrés Catalán (poesía), Jorge Conde (arte), Alberto Díaz López (cine), Benjamín Domínguez Gómez (restauración), María Elena Cuenca (música), Jaime Ferrer Fores (arquitectura), Jaime González y Manuela Pedrón (comisariado), Iñaki Gracenea Zapirain (artes plásticas), José Guerrero Sánchez (fotografía), Ulises Juárez Polanco (literatura), Martín López Lam (cómic), Jesús Madriñán Fernández (arte), Inés Molina Fuentes (arte e ilusionismo), Clara Montoya Vozmediano (escultura), David Muñoz López (cine), Julia Ramírez Blanco (historia del arte), Rafael R. Villalobos (artes escénicas), Josep Tornero Sanchís (arte) y Juan Zamora González (arte).

(Hecho en Roma, Calcografía Nacional, Real Academia de Bellas Artes, Madrid. Desde el 25 de febrero hasta el 2 de abril de 2017)