Los girasoles de Van Gogh, tras varios años expuestos bajo la luz de los focos de LED, están perdiendo su tono amarillo original y, como si se trataran de unas flores reales, están adquiriendo un color marrón que podría estropear la apariencia del cuadro. Esta decrepitud del cuadro, ha hecho que se descubra que los LEDS afectan directamente a los pigmentos amarillos y los museos deberán reconsiderar la iluminación de ciertas piezas.

Por otra parte, en Oslo, algunos de los murales que Picasso realizó en edificios gubernamentales, desde los cincuenta a los setenta, corren un grave peligro tras el atentado que hubo en 2011. Ahora las autoridades debaten si merece la pena la labor de restauración o no.

Imagen: Vincent van Gogh. Los girasoles, 1888.