Jan Cowles, un importante coleccionista, ha demandado al galerista Larry Gagosian por vender sin su consentimiento una obra de Roy Lichtenstein, Girl in the Mirror (1964), que le pertenecía. En la demanda que le ha interpuesto explica cómo su hijo envió la pintura a Gagosian para que la vendiera y poder salir así de un apuro económico. Sin embargo la pintura no pertenecía al “joven” Cowles sino a su madre y, además, Gagosian la vendió por 2 millones de dólares alegando que la pieza estaba dañada y sabiendo que su precio era mayor en el mercado. De esta cantidad Gagosian se quedó con el 50% y ahora le demandan, entre otras cosas por daños morales, por 10 millones de dólares. No es al primer juicio al que se enfrenta el coleccionista y es que, en 2009, tuvo que hacer frente a otra demanda cuando vendió una obra de Mark Tansey a un coleccionista al que no avisó de que parte de la obra pertenecía ya al Met Museum. El despiste le costó 4 millones de dólares.