Las ventas en Frieze se han mantenido en esta última edición. Así por ejemplo el viernes, galerías como Pilar Corrias, Javier Peres o Max Wigram prácticamente habían vendido todo lo que tenían en el stand. De hecho el galerista Emmanuel Perrotin destacó incluso que este había sido el mejor Frieze de la historia. Sin embargo los organizadores de la feria han destacado que los compradores se han decantado por artistas veteranos o consolidados como Demian Hirst, Glenn Ligon, Pipilotti Rist o clásicos indudables como Hockney. En líneas generales los coleccionistas han decidido comprar a artistas que habitualmente exponen o pertenecen a colecciones de museos, que son nominados o premiados en certámenes de renombre internacional como el Turner y, en general, obras de autores que les garanticen una cierta estabilidad y estatus a sus colecciones. Una nueva orientación para la feria que cada edición deja más atrás esa vertiente radical y novedosa con la que surgió hace ya ocho años.